Fernando Alonso protagoniza una carrera para olvidar y Red Bull cierra el peor gran premio de la temporada.

Carlos Sainz firma un fin de semana impecable, que le otorga la primera victoria de la temporada a Ferrari y la segunda de su palmarés particular en Fórmula 1.

Marina Bay es uno de esos circuitos que perfectamente podía estar fuera del calendario del deporte rey del automovilismo, pues es de esos trazados urbanos que se hacen tediosos para los que queremos ver adelantamientos, acción en pista y velocidad. No obstante, al margen de este apunte inicial, ya de sobra conocido, este fin de semana hay que destacar la brillante actuación Carlos Sainz, que ha sido impecable de principio a fin.

Desde el momento en que el semaforó dejó de lucir, el de Ferrari supo mantener la posición con una salida muy limpia y sin incidentes, en la que, el otro español, Fernando Alonso, como es habitual, supo sacar tajada y ganar una posición, concretamente la de Magnussen. A partir de ahí, la carrera se mantuvo bastante estabilizada hasta la vuelta 20, en la que salió el Safety Car como consecuencia de un accidente de Sargeant, un habitual en este tipo de situaciones. Debido a este incidente, todos los pilotos, salvo los Red Bull, entraron en boxes por primera vez para ganar unos segundos de oro. Una vez reanudada la carrera, Sainz mantuvo el liderato y Verstappen se puso segundo con unos neumáticos medios con mucho uso (ni con esa estrategia a la desesperada el holandés pudo tener un coche a la altura de sus rivales). En este paso obligado por boxes, uno de los grandes perjudicados fue Leclerc, que vio como perdía sus opciones de podio al sufrir una parada lenta debido a la complicación en el cambio de la rueda trasera derecha. Mientras, Verstappen, sólo pudo aguantar en el segundo puesto hasta la vuelta 24, momento en el cual fue adelantado por George Russell, el principal rival de Sainz para pelear por la victoria. A partir de ahí, el holandés sólo podía pensar en minimizar errores para terminar en quinta posición.

Un final cargado de emoción

Lo mejor del gran premio, sin duda, estuvo en las vueltas finales, en la que se pudo vivir un emocionante duelo entre Sainz, Norris y los dos Mercedes. En esas condiciones, Sainz supo jugar muy bien sus cartas para usar a Norris como muro de contención frente a los Mercedes, que venían como balas en este sector final de carrera. La jugada del madrileño fue tan acertada que, no sólo pudo mantener a raya a Norris, sino que también provocó un error de pilotaje de Russel para que éste se quedara fuera de carrera momentos antes de cruzar la bandera a cuadros.

En cuanto a Fernando Alonso, el de Singapur ha sido un gran premio para olvidar. El asturiano, tal y como nos tiene acostumbrados, sacó el máximo partido de su Aston Martin y nos regaló un bonito duelo con Pérez y Ocon. Sin embargo, el monoplaza británico no estuvo a la altura en un circuito que, en teoría, era favorable. Al margen de no tener velocidad suficiente, el de Aston Martin sufrió un pit-stop muy lento como consecuencia de una rueda que se quedó atascada, a lo que se sumaron los 5 segundos de sanción al rebasar la limitación de la calle que da acceso a boxes. En ese momento, cualquier opción de sumar puntos se desvaneció por completo.

Con el triunfo de Sainz, el segundo de su carrera en Fórmula 1, Ferrari consigue su primera victoria de la temporada. Con este triunfo, el 242 de la escudería del Cavallino Rampante, se rompe con el dominio incansable de Red Bull, un equipo que volverá a brillar en la próxima cita del campeonato, la que se disputará en Japón, en el último fin de semana de septiembre.

clasificacion singapur

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