A pocos kilómetros de Castellón, cuenta con experiencias en car cross y derrapajes con easy drift.

Desde entrenar para competir hasta pasar una buena tarde derrapando, pasando por aprender a pilotar en tierra: el circuito de Maralba ofrece sensaciones de competición desde 99 euros.

Maralba ofrece sensaciones de competición: es un circuito de tierra sito a poco más de media hora al norte de Castellón, con una parte asfaltada, y que es fruto de la pasión por el pilotaje y todo lo relativo al automovil de Miguel Ángel Casado, su propietario. 

Cuenta todo tipo de experiencias y cursos para empresas, pilotos y particulares, como puedes aquí ver en su página web, y han pasado ya diez años desde que abrió sus puertas. Car Cross y EasyDrift, son sus productos estrella. 

Car cross

La pista de tierra es el terreno para los car cross. Se trata unidades YaCar con motor de moto de 600 cc y 125 CV, con chasis tubular, caja secuencial de 6 marchas y 330 kilos de peso. Son las mismas que compiten en el Campeonato de España, con lo que las sensaciones a sus mandos son parejas a las que sienten los pilotos, salvo que tu lucharás contra el crono y no contra otros conductores.

Lo primero que llama la atención es subirte al car cross, contorsinándote, es que es un monoplaza: sienta como un traje a medida en el que solo cabes tú, te hace sentir especial. Al arrancar, su rugido pone los pelos de punta, pues la cabina apenas tiene filtros y escuchas el motor a tu espalda y notas la amortiguación bien dura.

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Las primeras aceleraciones son tan brutales, gracias al bajísimo peso del vehículo, que debes acostumbrarte, primero, a ese feroz avance. Lo más difícil es cuando botas en alguna curva, las sacudidas son tan fuertes que a veces cuesta mantener la visión por un instante.

Después, cuando te das cuenta que estás cambiado a 6.000, 7.000 u 8.000 vueltas, recuerdas que este motor corta ¡a 12.400!, y por seguridad, porque podría llegar a las 14.000. Así que una vez tomada la medida al acelerador, hay que afinar con la caja de cambios, que se acciona con golpes secos hacia adelante y hacia atrás. Todo esto es trabajo para muchas vueltas, mientras te vas aprendiendo las curvas. Sin duda, una sesión sabe a poco y lo más recomendable es hacer por lo menos dos, ahí ya habrás logrado domar el potro mínimamente y podrás intentar mejorar tus tiempos.

Al bajar del coche, te darán un video y fotos de tu pilotaje. Los precios parten de los 137 euros que cuestan 5 vueltas más dos de reconocimiento, pero a día de hoy están de oferta, y el precio base es de 99 euros.

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EasyDrift

Las pruebas con los EasyDrift se reservan para la parte asfaltada, y se realizan con un vibrante Hyundai i20 N recién adquirido, un modelo muy deportivo perfecto para ello. Antes de subirme a un coche con EasyDrift, unas cubiertas que permiten derrapar, pensaba que eran eso, una forma de derrapar fácil y segura, para divertirse al volante. ¡Gran error! Las EasyDrift son mucho más. Antes de nada, hay que saber que son difíciles de manejar, pues pasan del agarre total a la derrapada gigantesca en un parpadeo, un comportamiento parejo a que el tren trasero, donde se montan, estuviese circulando sobre hielo.

Con este panorama, efectivamente se pueden realizar derrapadas de escándalo, pero de facilmente nada: aprenderás como si de verdad condujeses sobre firme altamente deslizante. Eso sí, con la seguridad de un tren trasero siempre obediente.

Y lejos de ser un problema, con ello, tras muchas sesiones, lo que aprenderás es, sobre asfalto, a pilotar como se hace en competición sobre tierra y hielo: podrás balancear el coche, meterlo de costado en la curva, y salir recto buscando la siguiente. Un entrenamiento de primera “que hacen muchos pilotos que vienen aquí”, nos cuenta Miguel Ángel Casado, a cuyas hijas debe el nombre: Mara y Alba.

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