No puedo evitar acordarme de todos esos a los que les debemos las facilidades que los jóvenes tienen hoy en día para aprender automovilismo

Noviembre, 2022

Esa frase se dijo hace más de 40 años en Inglaterra, la meca del automovilismo mundial. “Si quieres ser torero vas a España, y si quieres ser piloto, a Inglaterra”, me dijeron a mí. Y ¿sabéis qué?, ¡tenían razón!

En España no se sabía nada de carreras, ni de pilotar, ni había técnicos, ni carreras en televisión, ni prensa, ni fábricas ni tecnología, a diferencia de Inglaterra, Alemania, Francia e Italia.

Los que soñábamos con el automovilismo, como buenos MAESTROS TOREROS, hicimos como esas grandes leyendas y, emulando a aquellos chavales que capote en mano jugaban a torear por cada esquina de su casa, cogimos nuestro traje de luces y nos lanzamos a la carretera a intentar aprender una profesión, un mundo por el cual estábamos dispuestos a darlo todo, a arriesgarlo todo y a dedicar todo nuestro ser a nuestra pasión.

Hicimos lo más importante, fijarnos en los maestros consagrados y aprender de ellos mientras los admiramos, intentando copiar y entender todos sus movimientos. Comenzamos de cero, sin idea ninguna, pero dispuestos a aprender y empezar desde el puesto que fuese.

Los pilotos (esos a los que nos dijeron que solo podríamos mirar desde el burladero de las carreras) nos subimos a los coches y recorrimos el mundo “de plaza en plaza”. Llegamos a Italia a aprender de Karting, a Inglaterra a aprender de Fórmulas. Tuvimos que aprender el idioma, el mundo, observando a los mejores maestros del planeta con unas vidas complicadas. Vivir fuera era mucho más difícil que ahora, lejos de la familia, sin teléfonos móviles, con viajes por carretera eternos y siendo observados como “bichos raros”.

Al igual que los novilleros, aprendimos de los maestros que estaban en Inglaterra, Italia, Francia o Finlandia, pero añadiendo ese toque que tenemos los españoles, el “duende”, ese arte, esas características que nos hacen únicos a los latinos. Ese pundonor, ese mirar al toro a los ojos, esa flexibilidad mental, esa simpatía, esa capacidad de esfuerzo, esos cojo… valentía.

En esos 40 años que han pasado, España está en el mapa mundial del motorsport, hay revistas como esta, nacidas de maestros que a portagayola se enfrentaron a lo que amaban, periodistas de renombre, hay pilotos que han ganado el Mundial de F1, de Rallyes, de Resistencia, Le Mans, el Mundial de GT, la IndyCar y casi todas las categorías de acceso. Hay escuelas de conducción como mi adorada Escuela Española de Pilotos, que, inspirándose en esas enseñanzas traídas de fuera y añadiendo nuestro “toque torero”, ha creado cientos de pilotos. Hay ingenieros en los principales equipos del mundo, diseñadores y mecánicos, cuyas enseñanzas vienen de esos toreros que se fueron a otro país a aprender.

No está mal para unos simples toreros, ¿no?

Hoy, en 2022, ser español ya es otra cosa, cuando alguien ve la bandera roja y amarilla en un casco, en un coche o en un equipo el respeto es máximo. Eso es gracias a todos esos antes que yo, y algunos a la vez que yo, que se fueron para aprender automovilismo y traerlo de vuelta a España para compartir nuestra experiencia y nuestra pasión con los que estaban interesados. Hoy veo másteres, escuelas, páginas web, revistas, equipos… y no puedo evitar acordarme de todos esos a los que les debemos las facilidades que los jóvenes tienen hoy en día para aprender automovilismo.

Muchas gracias a AUTOhebdo SPORT, que fue el germen de la mayoría de esos novilleros, como yo, que nos fuimos a aprender con un sueño y que luego hemos dedicado nuestra vida al automovilismo.

Yo descubrí el Karting en las páginas de esta revista, mis primeros ídolos salieron de estas páginas, lloré de emoción leyendo un artículo que narraba lo que se sentía en una carrera de coches. Vi a Sainz ganar un Mundial, a Alonso. Me emocioné leyendo mi nombre en la revista. ¡La primera vez que lideré una carrera pensaba en la foto en AUTOhebdo!

Gracias a los “toreros” que iniciaron esta revista y a todos esos que han traído el motorsport a España. Es imposible medir la influencia que estas páginas han tenido en las personas, cuántas vidas han cambiado, apostaría que miles, pero la mía seguro.

Este año hago 30 años en activo como piloto de coches, tengo la suerte de haber ganado carreras y campeonatos en varios países, de dedicarme profesionalmente a ello, de crear pilotos, de que mi actividad sea compartir mi pasión con otros y formar a los siguientes. Y hoy, orgulloso de mi trayectoria y de mi trabajo, sigo abriendo con la misma ilusión que de niño “mi” AUTOhebdo SPORT.

 

Nº 1777 (Noviembre, 2022) 

Javier Morcillo

Empresario y piloto de automovilismo. Actualmente dirige la Escuela Española de Pilotos, realizando también labores de coach de pilotos

*Las opiniones expresadas en esta columna son personales y no reflejan necesariamente la línea editorial de la revista.