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«Tuvimos problemas con el comportamiento del coche durante todo el fin de semana. Ojalá podamos resolverlos antes del próximo triplete», añadió el asturiano.

Fernando Alonso terminó decimosexto en el Gran Premio de Singapur, condicionado por la salida desde el pit lane y la falta de competitividad de su Aston Martin. El español destacó los problemas de conducción del monoplaza en un fin de semana en el que no pudo luchar por los

Fernando Alonso se marchó de Marina Bay con un diagnóstico que iba más allá del resultado del domingo. La decimosexta posición reflejó las limitaciones de Aston Martin en Singapur, donde el español tuvo que afrontar la carrera desde el pit lane y sin el ritmo necesario para recuperar posiciones hasta situarse en la pelea por los puntos. El cierre del triplete dejó al equipo con trabajo pendiente antes de la siguiente cita, en Austin. «Fue un fin de semana difícil en general, no solo la carrera», explicó Alonso. Sus palabras resumieron unas dificultades que se prolongaron durante toda la visita al circuito urbano y que tampoco quedaron resueltas para el gran premio. El piloto puso el acento en el comportamiento del coche, una limitación especialmente relevante en un trazado que exige precisión entre los muros y confianza para enlazar sus numerosas curvas.

Una carrera condicionada desde la salida

Los cambios de reglaje realizados durante la noche llevaron a los dos Aston Martin a comenzar desde el pit lane. Para Alonso, esa circunstancia complicó todavía más una carrera en la que las posibilidades de remontar eran reducidas por las características de Marina Bay. «Sabíamos que salir desde el pit lane iba a dificultar las cosas, especialmente en un circuito donde adelantar no es fácil. Hice lo que pude, pero no teníamos ritmo para luchar por mucho más», reconoció el español.

Aston Martin optó por una estrategia similar para sus dos pilotos, con neumáticos blandos en el primer relevo y medios para completar la prueba. Alonso prolongó su tanda inicial hasta el final de la vuelta 35, cuando entró en boxes para efectuar el cambio de compuesto.

Poco después, el abandono de su compañero, Lance Stroll, provocó un periodo de coche de seguridad virtual. El canadiense tuvo que retirarse tras completar 36 vueltas por un sobrecalentamiento del embrague. Cuando se reanudó la carrera, Alonso ocupaba la decimosexta plaza, posición que mantuvo hasta la bandera a cuadros.

Alonso también cuestionó la respuesta del motor

Los problemas de conducción señalados por Alonso al término del gran premio ya habían provocado sus quejas por radio antes de la clasificación. El asturiano alertó de una falta de potencia a la salida de las curvas y planteó al equipo la posibilidad de cambiar el motor: «Creo que hay un problema con el motor. No puede ser. No tengo potencia a la salida de las curvas».

En esa misma comunicación, Alonso pidió valorar una sustitución antes de la sesión clasificatoria, teniendo en cuenta el tiempo disponible y las posibilidades de completar la carrera. El mensaje reflejó su frustración con la respuesta del monoplaza, aunque no confirma por sí solo la existencia de una avería.

Los problemas del coche, el foco antes de Austin

El balance de Alonso apuntó a la necesidad de corregir las dificultades de conducción que habían acompañado al equipo durante todo el fin de semana. La salida desde el pit lane redujo sus opciones, pero el propio piloto dejó claro que el ritmo disponible tampoco permitía esperar un resultado mucho mejor. «Tuvimos problemas con el comportamiento del coche durante todo el fin de semana. Ojalá podamos resolverlos antes del próximo triplete», señaló.

Mike Krack coincidió en que la posición de partida había impuesto un escenario especialmente complicado. «Si sales desde el pit lane en un circuito como Singapur, estaba claro que íbamos a tener una noche muy exigente», explicó. También destacó que ambos pilotos habían extraído lo que podían del monoplaza, aunque el resultado final dejó a Alonso fuera de los puntos y a Stroll sin completar la carrera.

Aston Martin dispondrá ahora de un intervalo para analizar lo sucedido antes del Gran Premio de Estados Unidos, previsto del 23 al 25 de octubre en el Circuito de las Américas. Austin abrirá otro triplete y, para Alonso, la prioridad será llegar con los problemas de Singapur resueltos y un coche que le permita volver a disputar las posiciones de puntos.

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